Quiero dormir contigo

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Hasta que no me convertí en madre no asumí que la locura, al igual que la transmisión de ondas de radio, se intensifica por la noche.

Les gusta jugar al juego de las camas, valga la redundancia.
Esta se inicia con la llegada de repente y sin mas de “un intruso”, diciendo:

Mami… No puedo dormir…

Algo comprensible, si total “ha estado intentando dormirse con todas sus fuerzas durante seis largos minutos”.

Todo un récord !!!

Tiempo mas que suficiente para saber que tiene insomnio, provocado por el miedo a la oscuridad,  a la sombra de los árboles que se asoman por la ventana, o al demonio del Exorcista que habita debajo de su cama.
Vete tu a saber…

Como padres sabios, en ese crítico momento,  le decimos dulcemente que no hay demonios ni nada parecido, que todo son mentiras de las películas.

Así que un besito y ala… A dormir.

Pero no.  El truco no cuela, pues el niño 

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