Habitación 1212

Destacado

Estaba de espaldas. Pantalón vaquero, camisa a cuadros vichy, cabello muy claro y ligeramente ondulado. Hablaba con el recepcionista del hotel mientras ella lo miraba. No lograba escuchar la conversación desde allí, pero se la imaginaba.
Las piernas le temblaban, se le aceleró el pulso, estaba nerviosa.
Él se giró a ambos lados, no la vio. Se dio la vuelta y la distinguió de inmediato junto a unos turistas que acaban de llegar. Había algo extraño en ella, en su semblante, su pose. La notó distinta.
Se dirigió hacia ella.

_¿Vamos? _dijo él.

Caminaron hacia el ascensor y subieron junto a una pareja de jóvenes y dos mujeres. Alguien pulsó el botón y comenzaron a elevarse.
El espacio era amplio, salvo una, el resto de las paredes del ascensor eran de cristal.
Se observaba la ciudad, divina, como siempre. “Quinta planta” dijo una voz. Los jóvenes bajaron y las puertas se cerraron tras ellos. Una de las mujeres no dejaba de hablar sobre el precio del bolso que había comprado en las rebajas, mientras los miraba a ellos. Le parecía que el tiempo se ralentizaba y esto le causaba angustia. 

“Séptima planta”. Descendieron las mujeres. El ascensor se elevó de nuevo.
Él la miraba, ella dirigía la vista hacia el horizonte, no quería que se diera cuenta de cómo se sentía.
“Décima planta”. Abandonaron el ascensor y comenzaron a caminar por el pasillo enmoquetado, como a cámara lenta.

<<¿Que va a pasar ahora?>> pensaba ella. <<Esto es una locura. Haremos el amor. ¿Eso es lo que haremos? ¿Hemos venido a eso? ¿A follar?>>

Se detuvieron ante una puerta, el introdujo la tarjeta.

<<No debo entrar>> pensó de nuevo. <<No imaginaba esta situación>>

_¿Se encuentra bien? _preguntó él, interrumpiendo sus pensamientos.

Ella movió los labios, pero no lograba articular sonido alguno. Se quedó mirando los cuadritos de su camisa en silencio.

_Está nerviosa _dijo él.

No era una pregunta, estaba afirmándolo.
Ella giró la cara hacia el pasillo que habían recorrido hacía un momento. Él acercó su mano hacia ella y acarició suavemente su mejilla.

besos caricias

<<Por Dios, que no haga eso<< pensó ella. <<Sabe que me derrito cuando lo hace>>

_¿Mieditis? _preguntó él.

Ella lo miró, pero siguió sin poder articular palabra.

_Sabe que no tiene que hacer nada que no quiera. ¿Lo sabe verdad? _insistió él.
_Yo…  _Logró decir ella.
_¿Quiere que nos vayamos? _preguntó dulcemente él.
_Si, por favor _contestó ella.

Se creó un momento de silencio.

_Querría mostrarle una cosa, solo será un momento, si le parece bien _dijo él.
_Bien _contestó ella.

Sorprendida observó que al abrir la puerta apareció otro pasillo más amplio y en su interior otro ascensor. Este los transportó dos plantas más hacia arriba.
Una vez allí se detuvieron ante una puerta. “Habitación 1212.”

_Pero con una condición _añadió él. _tiene que cubrirse los ojos. Prometa que no los abrirá_.
_¿Entonces como podré ver lo que me quiere mostrar? _dijo ella sonriendo.

Él también lo hizo al escuchar su comentario.

sensualidad erotismo

_Espere, sujétese de mi brazo, yo le guío _dijo él.

Tras atravesar el umbral ella percibió un olor y se detuvo. En ningún otro lugar le había impresionado tanto un aroma. Creyó adivinar que olía a madera de cedro, un olor que llega dentro, que emociona y que forma una idea de lo que puedes llegar a encontrarte.
Ella no lo sabía, pero él la miraba con deleite.

_Ya puede abrir los ojos _dijo él_. Mire.

Obediente y curiosa lo hizo.
Quedó perpleja. Se encontraban en el centro de una galería con techo a dos aguas de
cristal transparente por los que se podía ver el cielo. Los suelos eran preciosos, estaban recubiertos de madera de lama ancha. Era un espacio encantador y mágico.
Pero lo que realmente la dejó fascinada es lo que había sobre una robusta y enorme mesa de cedro. Una cantidad enorme de cactus en miniatura de distintas formas y tonos verdosos.

_¿Puedo? _preguntó.
_Por supuesto _respondió él.

Se acercó y con sumo cuidado eligió uno. Lo observó maravillada y lo depositó en su sitio. Su cara se iluminó al ver uno en el extremo. Tenía una forma peculiar, inclinada, como el que ella siempre le dibujaba a carboncillo para él. Cogió otro, lo observó de cerca. Era una vela, parecía tan real…

_¿Le gusta? _preguntó él, situado detrás de ella.
_Me encanta _le respondió ella sonriendo.
_Es para usted _dijo él_ y sepa que en toda la ciudad se han agotado. Están todos aquí.
_¿En serio? _preguntó ella, mientras se giraba y lo miraba a los ojos embelesada.
_No le quepa duda _respondió él, mientras su mano se dirigía hacia ella.

De nuevo acarició su mejilla y suavemente sus yemas se detuvieron en sus labios.

_Me gustaría tanto darle un beso _dijo él en tono muy bajo.
_Béseme _susurró ella.

…………

 

Sigue leyendo

Dulce magnetismo

Destacado

No fuimos, ni tu,
ni yo.

 

atracción

magnetismo

 

Quizá, simplemente fue
la calidez intima del momento,
los pensamientos profundos,
la embriaguez del azul cobalto.

El peculiar gusto del vino blanco,
la placidez y quietud del susurro.
la fusión entre sólido y líquido.

La delicadeza del tacto.
la suavidad de la palabra,
el deleite de la compañía.

El dulce gusto del helado de fresa,
el antojo de otros sabores,
la apetencia entre hombre y mujer.

El roce de partículas,
La aceleración de moléculas,
el desenfreno de hormonas.

No fuimos, ni tu,
ni yo.

Quizá simplemente fue
el dulce magnetismo,
de dos cargas opuestas
buscando lo mismo.

magnetismo

atraccion

 

 

 

Texto:  sinolodigoReviento
Música: JorgeDrexler
Imágenes: KülturTava

Publicado: 1 Agosto 2018

 

 

 

 

Los placeres de la vida, vivir es un placer

Destacado

 

los placeres de la vida

los placeres de la vida

“Enamorarse. Reírse hasta que te duela. Una ducha caliente.
Nadie delante de ti en la cola del supermercado. Un mensaje.
Escuchar la lluvia caer. Un café caliente. Una llamada. Los viajes en coche.
Tener un sueño bonito. Hacer el amor. Ganar un desafío.
Tomar de la mano a alguien que quieres. Escuchar las risas de tus hijos.
Encontrarte por la calle con un viejo conocido. Ver amanecer. Recibir un halago.
Hacer un regalo. Despertar y ver que todavía te quedan horas para dormir.
Haber disfrutado de la compañía de padres y hermanos. Hacer punto.
Oler las flores. Saborear un helado. Pisar un charco porque te apetezca.
Amamantar a tu bebé. Comer en familia el domingo. Zambullirse en el mar.
Hacer un postre y que salga bien. Ir al cine. Disfrutar de los nietos.
Cobijarte en un abrazo tierno.
Escuchar de manera casual a alguien que dice algo bonito sobre ti.
Vivir.”

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

©  2017@amparoperezortolá

sinolodigoReviento 03/09/2017

 

 

 

 

 

 

 

 

Todo no es casualidad

Destacado

 

 

El se introduce en mi mente creándome una temperatura corporal  elevada, superior a la normal.
Siento un impulso instintivo, excitante, interno, continuo.

Experimento una actividad física que no puedo controlar.

Abro la puerta, empleo el tacto en los muebles para guiarme en la oscuridad.
No esperaba esto, pero no lo voy a posponer.

Escucho su voz en susurros, de forma suave me guía y me dejo llevar.

Mis manos me responden en forma adecuada proporcionándome un goce y
una energía acelerada en mis hormonas femeninas, que elevan mi temperatura
hasta derramar partes ocultas de mi cuerpo.

atracción, magnetismo

atracción, magnetismo

Puedo ver la variación en zonas de su cuerpo.
Percibo sus sensaciones, su premura, su dilatación. Siento su calor.

Me pregunto cuanto de esto es amor, cuanto deseo.
No se si lo voy a poder separar.
Solo se que quiero rendirme en sus brazos,
fundir su cuerpo y el mio,
que no quepa entre ellos ni un rayo de luz.

Que tendrá de normal esta locura.
Quien me asegura que esto es normal,
si cuando me roza prendo fuego al mar…

Todo no es casualidad.

 

 

@amparoperezortola  © 30.01.2017

Publicado 25.06.2017

 

 

 

 

 

 

 

Dicen que si bebes, no conduzcas

Destacado

Me sumergí en un caliente y espumoso baño.
Cerré mis ojos e incluso la mente.
Cada parte de mi cuerpo se fue relajando lentamente.

Mmmm!!  Que bueno, cuanto tiempo sin darme este placer.

baño de espuma

baño de espuma

Sabía que si permanecía un poco mas acabaría durmiéndome, así que alargué la estancia en la bañera únicamente cinco minutos mas.

Me cubrí el cuerpo con una toalla caliente y con otra envolví el rebelde cabello.

El cuarto de baño estaba lleno de vaho, no se veía nada. Con un extremo de la toalla limpié el espejo formando círculos.

Al verme reflejada exclamé un sonoro “Huy…”

No me había desmaquillado y se me había corrido el rímel.  Todo el contorno de los ojos estaba completamente ennegrecido. Mi apariencia era la de un mapache.

Busqué hasta la saciedad el desmaquillante, pero finalmente tuve que desistir.

Ya me lo han cogido otra vez !!
Que manía tienen de no devolver las cosas a su sitio.

 

Sigue leyendo

Quizá solo es un vicio

Destacado

 

Estoy inquieta. Algo me desvela.
La noche esta oscura.  La Luna está oculta.

Enciendo un cigarrillo, aspiro una profunda calada.
El humo se viene hacia mi, me ciega.
Cierro los ojos.

Es un vicio. Lo sé.

Siento que me ahogo, necesito una válvula de escape.

Me subo a la moto. Giro la llave y la pongo en marcha.
Me encanta su sonido atronador.

Embrago, pongo primera.
No enciendo las luces, pienso ir a oscuras, tampoco llevo equipaje, no quiero llevarlo.
Únicamente voy con lo puesto.

Se que olvido algo importante, pero como siempre, voy con prisas y no atino a saber que es, o mas bien, creo que me importa poco.

De vicios

A cien por hora

Pongo segunda.
El mar queda a mi izquierda, siento su olor e incluso adivino su sabor salado.
Eso me pone a cien.

Sigue leyendo

Gente que vale la pena

Destacado

Me gusta esa gente, que es humilde y sencilla, pero directa y con carácter.

Que no te critica, simplemente te escucha.

Que te repite hasta la saciedad que valores lo que posees y
que olvides de una puñetera vez lo que te duele.

Que no se corta un duro en decirte que no quiere verte otra vez con ese horrible chándal, porque sabe que lo utilizas de pijama cuando estás en casa.

Que de repente y sin más te envía unas frases que te motivan y eso te alegra el alma.

Que cuando en el rostro la risa es escasa, hace todo lo posible por sacarte una sonrisa.

Que consigue hacerte reír a carcajadas poniéndose de ejemplo.

Esa gente con la que en algún momento has llegado a perder la noción del tiempo y del espacio, porque te sientes muy a gusto.

Que en los momentos alegres estuvo y en los duros te da la mano y no te la suelta hasta tener la plena seguridad de que

Sigue leyendo

Mamá, quiero ponerme un piercing

Destacado

Esa edad en que tus padres te parecen los mas “Carrozas” del Mundo.
Esa edad en que lo sabes todo y lo quieres todo.
Esa edad en que lo que dicen tus amigas “Va a Misa”.

<<Bienvenidos a la adolescencia>>

Era un Sábado por la tarde, estaba yo en mi tienda cuando entró por la puerta mi hija con sus amigas. Por aquel entonces ella tendría unos 14 años.

-Hola mami.

-Hola guapa.  Mejor dicho, guapas.

-¿Que tal va la tarde?

-Pues la verdad, mas aburrida que una Ostra.

-Aaaaa…

-¿Y vosotras, de paseo?

-Bueeenooo… Dando una vuelta.

-Pues muy bien.

-Pues esto, ejem, jeje.

Habia algo en su semblante que me hizo estar alerta.
Tenía esa típica carita dulce e inocente de no haber roto un plato en su vida que ponen, cuando quieren pedirte algo, normalmente dinero, o que les dejes volver mas tarde, o ir a algún sitio, vete tu a saber.

Algo tramaba, eso era seguro. Se le notaba a cuatro leguas.
Sus amigas la rodeaban, formando un semicirculo y no dejaban de mirarla, ni de morderse las uñas, todo hay que decirlo.

-Aaaa… Pues muy bien.

-Mamá. ¿Me dejas ponerme un piercing ?

(Eeiee. Cuidadín. ¿He oido bien? ¿Ha dicho piercing? )

Sigue leyendo