Quiero dormir contigo

Hasta que no me convertí en madre no asumí que la locura, al igual que la transmisión de ondas de radio, se intensifica por la noche.

Les gusta jugar al juego de las camas, valga la redundancia.
Esta se inicia con la llegada de repente y sin mas de “un intruso”, diciendo:

Mami… No puedo dormir…

Algo comprensible, si total “ha estado intentando dormirse con todas sus fuerzas durante seis largos minutos”.

Todo un récord !!!

Tiempo mas que suficiente para saber que tiene insomnio, provocado por el miedo a la oscuridad,  a la sombra de los árboles que se asoman por la ventana, o al demonio del Exorcista que habita debajo de su cama.
Vete tu a saber…

Como padres sabios, en ese crítico momento,  le decimos dulcemente que no hay demonios ni nada parecido, que todo son mentiras de las películas.

Así que un besito y ala… A dormir.

Pero no.  El truco no cuela, pues el niño 

hace una mueca dulce e irresistible y dice:

¿Puedo quedarme a dormir contigo y con papá?

Estoy tentada de decirle que se tome un Valium y que permanezca en su habitación, pero como insiste y tengo sueño, lo mas rápido y acertado será aceptar sus condiciones.

Tomar esta decisión desencadena lo siguiente:
Dejamos que la criatura duerma en nuestra cama, en medio, tipo sándwich,  o uno de nosotros se tiene que trasladar a la suya.

De hecho ésta es una de las decisiones más transcendentales que los progenitores se ven obligados a tomar.

He aprendido con la experiencia, que lo mas sensato es hacerle sitio al niño en tu propia cama. Vale más ser el anfitrión, que el invitado.

La falta de sueño que uno sufre con un niño en la propia cama, es de mejor calidad, que la falta de sueño en la del niño.
Las camas de estos son más pequeñas y acostarse en una de ellas, es como pasar la noche en la litera de un barco pirata en pleno abordaje.
Lo mas probable es que acabarás rodando por el suelo.

Hay algo que nunca he acabado de entender.  Los médicos advierten sobre la cantidad de accidentes domésticos que suceden en el hogar a lo largo del día, pero suelen pasar por alto los que ocurren durante la noche.
Por ejemplo:
“Que un niño dormido te propine una patada en los riñones o un codazo en el ojo, para empezar.”

Cada una de mis hijas, en su momento, se movían tanto cuando dormían, que mi marido y yo, nos pasábamos la noche empujándo hacia atrás y hacia delante.
Aquello parecía un reñido partido de Pim-Pom.

Otra cuestión que se plantea aparte de la anterior, cuando uno de tus hijos se instala en la cama durante la noche es la del sexo.

¿De donde crees que viene el significado de las palabras <coitus interruptus>?

Esto, sumado a la cuestión del niño que moja la cama, da un nuevo significado a la juerga nocturna.
Una madre probablemente se replanteará seriamente el tema de la reproducción, cuando se despierte, no sólo amoratada, sino también empapada.

Los padres también  deberían considerar el aspecto psicológico de todo esto.

Una niña que se acostumbra a dormir con los padres corre el riesgo de sufrir una cierta “inadaptación en el futuro”, especialmente cuando está a punto de ingresar en la universidad.
Puede que tenga que acabar tumbada en el diván de un psiquiatra.

mujer

mujer en la noche

¿Le pedirá al psiquiatra que se acueste a su lado?

amparoperezortola.wordpress.com
Si no lo digo Reviento
fotomontaje realizado con imagen de Fabian Perez, pintor

 

 

 

 

 

 

 

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