La postura cuenta

Estaba tumbada en mi sofá, en una postura poco femenina. Una pierna sobre el respaldo, la otra en caída libre y pensando en las musarañas.

Era uno de esos días que no tienes ganas de pegar golpe.

Ojala tuviese yo una varita mágica como Mary Poppins,  que me limpiase toda la casa por arte de magia. Pensé.

Allí estaba yo embelesada, imaginándome la situación y recreándome en ella, cuando sonó un pitido en el móvil, un wasap.

Esto estropeó el glorioso momento, me sacó de mi ensimismamiento trasladándome a la triste realidad. Seguía todo por hacer, no había varita.

No osé mirar quien era el idiota que había roto el silencio, mis pocas ganas de mover ni un mísero músculo me lo impidieron, así que me mantuve en la

cómoda postura.

Pasó una mosca volando y la seguí con la mirada. Se posó en una revista que había en la mesa centro.
Al verla me puse a cavilar de donde carajos habría salido (la revista, no la mosca)
Supuse que me la habría agenciado de la consulta del dentista o algún sitio parecido.

Haciendo un esfuerzo “casi sobrehumano” moví mi brazo y la cogí.
Empecé a hojearla. Famoseo, cotilleos, horóscopo, chorradas en general…

Llamó mi atención un titular que decía:

“La postura cuenta”.

Ajajajaja,.. Me dio un ataque de risa al pensar en mi postura.

La postura cuenta

Postura

Poner lavadoras, aspirar, planchar o limpiar cristales, cualquier tarea doméstica es también una oportunidad para mejorar nuestra salud”

Anda, mira… ¿No me digas?

Seguí leyendo sin abandonar mi gustosa posición.

“La experiencia me ha confirmado lo importante que es escuchar al cuerpo, cultivar el sentido del humor y saber disfrutar, sin prisa, de cada momento.”

Le di la razón, pero… ¿Qué tenía que ver eso con lo de ser la pringada Cenicienta que pone lavadoras?

“El objetivo: hacer que cualquier tarea resulte agradable y más saludable.
Si cuidamos la postura a la hora de realizar un movimiento, podemos prevenir lesiones y evitar esfuerzos innecesarios.”

Claro, ahora lo entiendo. Por eso me duele todo el cuerpo y estoy molida, porque no lo hago bien. Me esfuerzo demasiado. Necesito una varita mágica, o mejor, un criado…

Me incorporé un poco, apoyándome sobre mi brazo y me fijé en quien firmaba esta columna, una tal Judit CommelNosequé. Experta en terapias corporales.

Me puse en pie y me dispuse a seguir al pie de la letra sus consejos, me había picado la curiosidad.
Cada uno de ellos los acompañaba con la correspondiente imagen, así que decidí probar a ver “su infalible técnica”. No podía ser muy complicada.

  • Limpiar cristales sin forzar la espalda

Antes de empezar, separa las piernas, asienta los pies en el suelo y flexiona ligeramente las rodillas.

Esto está  “chupao”, jeje. Pensé.

Nota como desciende tu peso hacia las piernas para poder mover el torso libremente. Con el cuerpo alineado pero flexible, abre los brazos y deja espacio bajo las axilas

Seguí sus instrucciones al pie de la letra, como un corderito.

Haz movimientos circulares y siente cómo se estiran los costados.

Esto es divertidísimo, estoy en una clase de aerobic !!!

Evita inclinar la cabeza hacia atrás, para no provocar pinzamientos en la zona cervical.

Ni por asomo lo iba a intentar, no fuese que me lesionase.
Ya era bastante con “estar volando.”

  • Planchar, adopta la postura adecuada

Separa las piernas y asienta los pies en el suelo, con las rodillas ligeramente flexionadas.
La pelvis algo basculada y el coxis hacia adelante.

Ay madre, que incomodo es esto.

Siente vértebra a vértebra,  mientras alineas la columna con la cabeza.
La nuca estirada, como si un hilo imaginario tirara de la coronilla hacia arriba.

Uffff…

Hombros bajos y en posición relajada.

¿Relajada?…  Pero si me estoy ahorcando!!

La respiración tranquila y sosegada, llevando el aire y la atención a la zona del ombligo.

Argggg … Que me ahogo !!

El abdomen debe estar flojo. Ahora puedes balancear el peso de un pie al otro.

Y allí estaba yo, con la nuca mirando al techo, el culo remetido, balanceándome como un oso y morada sin poder respirar.

  • Levantar y transportar mucho peso

Separa los pies y agáchate para coger el objeto.

Me giré buscando con la mirada que objeto agarrar. Vi el cubo de las cenizas de la chimenea… Estaba hasta los topes, eso valdría.

Si es pesado, agárralo por debajo.

Siiii,…Lo tengo!!

Levántate haciendo fuerza con las piernas, no con la espalda. Forzarías la zona lumbar.

mpfmmmppff…

Acerca el peso al cuerpo, apoyándolo en el abdomen y camina con seguridad,  sintiendo que las plantas de los pies están en contacto con el suelo.

¿Qué camine? Pero si esto pesa un quintal !!!
Puaj !! …  Me estoy poniendo perdida. Qué asco!!

Si flexionas ligeramente las rodillas, te será más fácil mantener la espalda recta.

Upss… Ay madre.  Que me la pego !!
Broom ¡!
… Noooooooo !!!

  • Aspirar el suelo cuidando la espalda

De esto no me podía librar, lo tenía que hacer por cocos.
Todo el salón estaba hecho un asco al haber volcado el cubo de las cenizas en el suelo.

Alarga el tubo lo necesario para evitar inclinar la parte superior del tronco hacia adelante.

Si, bwana. Lo que tú digas, pero rapidito, que esto se me ha ido de las manos.

Mantén las rodillas flexionadas y desplázate sintiendo que la fuerza sale del centro de tu cuerpo,  es decir, del ombligo. Evita los giros de cintura.

Allí estaba yo, con las rodillas dobladas haciendo caso de nuevo a la “experta”.
Lo del ombligo no me quedó muy claro porque con tanto apretar de esa zona, me estaban entrando unas ganas terribles de ir al baño y no creo que fuera esa la intención de la “experta”.

Al coger el aspirador, desplaza todo el cuerpo, no solo los brazos. Además, si los separas un poco de los costados,  mejorarás su movilidad.

Empecé a desplazarme como indicaba. Todo iba viento en popa, pero de repente la aspiradora empezó a hacer ruidos extraños y por arte de magia dejó de funcionar.

Me había cargado la aspiradora y todo estaba hecho un asco !!!

Las cortinas salpicadas de hollín no estaban echadas, rogué en voz alta que ningún vecino me estuviese viendo.

Con un acto reflejo giré mi cara y me vi reflejada en el espejo.
Me quedé espantada.
Tenía la cara negra como el carbón, estaba sucia de arriba a abajo, con una pinta de gitana increíble y estaba toda la casa por recoger.

Socorrooooo !!!  Grité.

En que lío me había metido. Ahora sí que necesitaba de verdad una varita mágica !!!

 

fotomontaje: amparoperezortola
amparoperezortola.wordpress.com
Si no lo digo Reviento

 

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