Ester sin “h”

Ester, mi  “Esteruxi”.
Nunca dejará de sorprenderme.

Los médicos estimaron que nacería el día 4 de Julio, fecha importante en algunos países y también para mi, claro está, ya que iba a nacer mi pequeña, mi tercera hija.

Pero no fue así.
Ester quiso nacer dos días antes y así fue.

Era Lunes, me desperté temprano. Algo me pasaba, me sentía inquieta y aunque lo intenté no conseguí dormirme. Notaba unas punzadas en el costado y en el bajo vientre.
Ese tipo de sensación no era nuevo para mí, no era madre primeriza.

Desperté a mi marido.
El, medio adormilado me dijo:

-¿Que pasa?

Creo que estoy de parto.

-¿En serio?

No hombre, es broma, ajajajaja. Venga vamos.

-¿Ahora? ¿Por qué? ¿No era el día 4?

No. Es hoy.

-¿Cómo lo sabes?

¿Tu qué crees? Me lo acaba de decir, y me lo deja “clarito”.

Hable con mi vecina y se ofreció a cuidar a mis hijas que seguían en sus camas.

Nos fuimos hacia el hospital. Una vez allí, me condujeron hacia  la sección de paritorios.
La matrona que me atendió me miró con cara de “pocos amigos”. No se si se debería a que su turno terminaba en breve y tenia ganas de marcharse, o es que realmente la pobre tenía esa cara de estúpida.

No me lo dijo, pero sé que pensó: “Mira, otra novata”.

Me examinó concienzudamente  y con mucha diplomacia, me dijo que estaba
muy verde, que me fuese y que ni se me ocurriera siquiera volver el día 4.

Así que sin rechistar y siguiendo sus instrucciones me fui a mi casa “a ver la telenovela”.

La mañana fue pasando y la tarde también.
Alrededor de las ocho, Ester volvió a dar señales de vida, y esta vez fue más insistente, por lo que decidí de nuevo hacer visita al hospital, no sin antes ir preparada.

En mis anteriores partos aparte del dolor, de los nervios y todo eso, lo que realmente mas recuerdo es la cantidad de hambre que he pasado. No se porque será, pero a mi me da por ahí. Así que sin prisas, pero sin pausas me puse a preparar la cena.

Como no era el momento de preparar un cordero al horno ni nada similar, decidí que haría una cena “fácil”. Bocadillos para todos.
Para ser sincera he de decir que me hice uno de mis preferidos:

Tortilla con Jamón Serrano, y como no, puestos ya, acompañado de una cerveza, eso si, sin alcohol, no fuera que al llegar al hospital me entrara la risa tonta que me da cuando bebo cerveza y me volviesen a poner de patitas en la calle como me había ocurrido por la mañana.

Recuerdo que mientras cenábamos, mi Clara, la mayor (de entonces nueve años de edad) me miraba constantemente de reojo, hasta que finalmente dejó de reprimirse y muy sutilmente me preguntó:

Mamá…. ¿Te vas a ir al hospital y te haces un bocata y una cerveza?

Pues si, cariño.

– Mummm…. ¿Que allí no dan de comer?

Si, claro. Pero al cabo de unas horas será.

-Ahhhh… Vale.

-¿Es preciso que vayas hoy? (Preguntó Rosana, con entonces seis años)

Pues va a ser que sí.

-Pues que rollo.

¿Por?

-Porque hoy es Lunes mamá !!!

¿Y que si es Lunes?

-Los Lunes en la tele hacen “El Gran Prix”  y me lo voy a perder… (Contestó)

Ajajajajaja. Tranquilas. Podréis verlo en casa los abuelos.

-Bien ¡! (Respondieron las dos al unísono)

Ya mis hijas situadas en casa de mis padres, me fui hacia el hospital en compañía de mi madre y mi marido.

De camino, el me preguntó:

-¿Estás segura de que va a nacer hoy?

Hombre… Segura… Segura… Yo diría que sí, pero… 

-No… Yo lo digo porque como esta mañana… Ya sabes… Te han dicho que no vuelvas…

Ya…. Que idiotas !!… 

-Pero… ¿Qué esta mañana has ido al hospital y no me dices nada? (Dijo mi madre)

¿Para qué tenía que molestarte?… Además, me han tratado de “novata”… 

Al llegar a zona de paritorios, después de toda la parafernalia de papeleos y otros, me exploraron “de nuevo” y me dijeron que estaba de parto y que  “estaba avanzado”.

Vaya por Dios. No me digas,,,Que novedad  (pensé, pero me abstuve de decir en voz alta, por si las moscas)

“Entre pitos y flautas”, la cuestión es que ni sala de dilatación, ni cuentos chinos,
“directa al grano”, es decir, a  paritorio de cabeza (por decirlo “finamente”)

Tengo que reconocer que estar de parto es toda una experiencia. Tiene su lado doloroso, claro esta, pero a cambio recibes un regalo muy especial, a tu propio hijo.

Eso si, tengo que admitir, que de todos mis partos, este fue el más emotivo, sobre todo porque mi marido estuvo presente y eso me gustó de lo más, ya que en los anteriores no se lo permitieron.

El 2 de Julio de 2001, a las doce menos cinco de la noche  nació Ester.

Ester sin h **

Me la posaron cuidadosamente sobre mí, cuerpo con cuerpo, piel con piel. Qué bonito…Esto tampoco me lo habían hecho nunca.
Es una sensación muy placentera, tan difícil de explicar…  Que  nunca olvidaré.

Lo que tampoco  olvidaré nunca, fue otra sensación,  “para nada placentera”:

Creí que me moría de la sed, por culpa del Jamón Serrano que me había tomado para cenar.
Buffgg… Fué horrible.

Mi hija

Mi pequeña

 

**Ester sin h,  Estando embarazada se decidió el nombre de Esther para mi hija, lo que ocurrió fué que cuando mi padre inscribió a mi hija en el Juzgado, a la mujer de turno (hablando de estúpidas) no le dió la real gana de colocar la H, y la cosa quedó así.
A Ester le encanta su nombre sin la h.
Cuando se lo han escrito de forma incorrecta ella ha matizado:
Me llamo Ester, Ester sin h.

fotomontaje con fotografía actual de Ester

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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3 pensamientos en “Ester sin “h”

  1. Y salió nuestra esteruxi con esos ojazos , y esa sonrisa y su gran personalidad tan linda, no cambies 🙂

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